¿Cómo puedo ponerme en tu pellejo por un segundo y decirte las palabras exactas para que te sientas mejor?
¿Cómo puedo expresarte lo mucho que te admiro, sin que esto suene tan vacío?
¿Cómo puedo alentarte con un "¡se fuerte!" si, muy dentro de mí, yo sé que en tus zapatos me volvería loco y trataría de escapar a la realidad a como de lugar? ¿Cómo?
Una vez más, mi madre tiene la respuesta.
Ella siempre me ha dado amor. Me ha dado todo lo que sus, a veces tan limitadas, posibilidades le han permitido. Ha sacrificado tanto, por solo hacer de mí un hombre de bien, por lograr hacerme ver el camino correcto. Ha llorado mucho, ha pasado muchas penas, se ha preocupado a más no poder por mi futuro, y estando ya casi casi encaminado, estoy seguro que aún sigue preocupándose por mí. Pero me da gusto que ahora, por lo menos, al llegar a casa, luego de un jodido día de trabajo, puedo darle un beso en la mejilla, y saber que esta tranquila, que confía en mi y que sabe que todo lo que hago, es por mi bienestar. Que voy por el camino correcto, que me preocupo por mis hermanos y que velo por continuar el recorrido que tanto ella como papá, han comenzado hace mucho tiempo. Que ya no me hago daño, que ya no hago daño a nadie, que a mi manera, soy feliz.
Sus lagrimas, sus preocupaciones, no las veo hace mucho tiempo, y eso me hace sentir muy feliz. Ella está tranquila, ella está apacible, cada vez más arrugadita, porque el tiempo sigue su marcha implacable, pero sigue tan hermosa como sólo un hijo puede ver a su madre. Me abraza, me besa, me dice que me quiere, y eso me hace el hombre más feliz de la tierra. Amo a esa mujer.
Quisiera hacer muchas cosas más por ella, por eso me esfuerzo, por eso me rajo, por eso mando al diablo todos mis miedos y busco la forma de usarlos a mi favor, porque sé que esa es la única forma de devolverle en algo todo lo que ha hecho por mí. Aunque claro, ella jamás me ha pedido nada a cambio, ni mucho menos me ha pensado como un seguro de vida eterno. Es más, estoy casi convencido que a estas alturas, su más grande deseo es que yo me vaya de la casa, que forme una linda familia, con una mujer que me quiera, me respete y que mis traviesos niños la llamen abuela. No me quiere para siempre a su lado, no me quiere para "mantenerla de por vida", porque ella es así, porque ella es una MADRE. Pero en eso no podré complacerla del todo, y ahí si tenemos un serio problema. Yo la quiero tener a mi lado por siempre y para siempre, y la quiero engreír y complacer en todo lo que necesita, y dado que ni esposa ni hijos están en mis planes a largo plazo, tendré la dicha de tenerla el máximo tiempo posible a mi lado, disfrutando de mis alegrías y claro, consolándome en mis tristezas, con sus pequeñas manitos sobre mi cabeza, con ese toque mágico que sólo ella me puede dar. Esa es la madre que tengo, y ella es de quien te quería contar.
Pero ahora vuelvo a hablar de ti, en este absurdo intento de encontrar la mejor manera de decirte "No te rindas". Una madre como la mía, sería capaz de llevarme a todos los médicos del mundo entero con tal de buscar la manera de evitar mi ceguera. Una madre como la mía, tendría toda la fuerza del mundo para caminar por horas por toda la ciudad, buscando vender lo que sea para pagar lo imposible. Una madre como la mía, no aceptaría jamás un "NO PODEMOS HACER MÁS NADA POR SU HIJO". Pensando que así dejaría de fastidiar con tantas preguntas que para algunos son simple rutina ¡ESTUPIDOS! ¿Rendirse? Jamás, ella buscaría la forma de ayudarme, la forma de salvarme, sin importar cómo ni cuando, ni cuánto dinero esté de por medio. Una madre como la mía, haría exactamente lo mismo que tu estas haciendo por Valeska. Porque así son las madres.
Y ya viste que si, sin necesidad de pasar por todas esas adversidades, el amor que siento por mi madre es infinitamente grande, imagínate todo el amor que debe sentir tu hija por ti en este momento. Toda la admiración que siente por ti, el enorme deseo que tiene de cuidarte, de quererte, de abrazarte, de ayudarte a caminar cuando seas viejita, de aliviar con una caricia todos tus achaques, de contarte sus historias, las travesuras de sus hijos, de compartir contigo toda su felicidad, de devolverte en alguito esa felicidad que tu valientemente gestaste. No me queda la menor duda que ella siente eso. Y no solo tu hija, tu esposo, tus hijos, ahora ya hombres hechos y derechos, y todos los que de lejitos hemos recorrido tu valiente aventura. Muy de lejitos, seguramente pensando "¿Cómo es que tiene tanta fuerza esta mujer? ¿Cómo logró llevar a su hija a un país tan lejano y con los mejores médicos del mundo? ¿Cómo es que, vendiendo King Kones, puede salvar la vida de su hija? ¿Como se explica algo así? Es simplemente increíble, mágico, es amor puro. Y es que Maggi... luego de casi 5 años sin saber de tu historia, me reencuentro nuevamente con ella y me doy cuenta una vez más, cuán maravillosamente poderoso es ser madre.
Y ya viste que si, sin necesidad de pasar por todas esas adversidades, el amor que siento por mi madre es infinitamente grande, imagínate todo el amor que debe sentir tu hija por ti en este momento. Toda la admiración que siente por ti, el enorme deseo que tiene de cuidarte, de quererte, de abrazarte, de ayudarte a caminar cuando seas viejita, de aliviar con una caricia todos tus achaques, de contarte sus historias, las travesuras de sus hijos, de compartir contigo toda su felicidad, de devolverte en alguito esa felicidad que tu valientemente gestaste. No me queda la menor duda que ella siente eso. Y no solo tu hija, tu esposo, tus hijos, ahora ya hombres hechos y derechos, y todos los que de lejitos hemos recorrido tu valiente aventura. Muy de lejitos, seguramente pensando "¿Cómo es que tiene tanta fuerza esta mujer? ¿Cómo logró llevar a su hija a un país tan lejano y con los mejores médicos del mundo? ¿Cómo es que, vendiendo King Kones, puede salvar la vida de su hija? ¿Como se explica algo así? Es simplemente increíble, mágico, es amor puro. Y es que Maggi... luego de casi 5 años sin saber de tu historia, me reencuentro nuevamente con ella y me doy cuenta una vez más, cuán maravillosamente poderoso es ser madre.
¡Un abrazo a la distancia! No estás sola, todos los que hemos formado parte de tu aventura, queremos que esta historia tenga el final feliz que se merece.








Caray! que pena! pero bueno es lo que se espera de las madres! Que den todo por sus hijos!!!
ResponderEliminarAprovecho la oportunidad para que le hagas o le dictes o le leas esto a tu mamacita!
Sra Mama de Mijail! tiene Ud un hijo que es un hombre bueno! que a veces me da ganas de meterle un puñete por engreido! pero que es chevere! Y si hay alguien a quien agradecer es a Ud! Y si en algun momento quiere Ud castigar a su hijo solo tiene que llamarme o dejarme un mensaje en mi blog!! jejejeje Un besote para Ud!
Espeor que la hijita de tu amiga se recupere pronto!!
Después de tiempo escribes, Mijail, ya extrañaba leerte. Bonito post, el vínculo madre-hijo es el más fuerte de todos, no cabe duda.
ResponderEliminarEspero todo salga bien en el caso de tu amiga y su hija!
Saludos.