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| Paula |
- Lo amas, ¿verdad?
- ¡Como voy a amar yo a ese demonio! me respondió aparentemente convencida...
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A Paula se le encargó cuidar cabras. Se le explicó claramente que para lo único que serviría toda su vida, sería para eso, para cuidar cabras y, con suerte, si tenía mucha suerte, podría conseguir tal vez un marido que la saque de su 'cabrona' existencia.
-No eres tan bonita como tu hermana Gloria, así que mejor te vas haciendo la idea que te quedarás de por vida cuidando animales. Este argumento, era su pan de cada día.
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Paula había estado asistiendo a clases a escondidas. Aprendió a sumar, a escondidas, aprendió a leer, a escondidas. Sin dudarlo, era la mujer más inteligente de aquel pueblo. Pero mientras ella aprendía que P + A se lee 'PA', alguien debía encargarse del cuidado de las cabras. No existiendo postor alguno para apoyarla, las cabras se quedaban solas, atadas a un árbol de eucalipto.
Todo funcionaba de maravillas, hasta que un día, al regresar por sus cabras, las encontró a todas tiesas a un lado de árbol, con la lengua afuera y los ojos salidos. Se habían desesperado por quien sabe qué motivo y producto del susto murieron ahorcadas por su propia soga.
Ese mismo día Don Carmelo se enteró de las clases a escondidas e hizo pagar a latigazo limpio cada una de las 5 cabras perdidas. -Ni para cuidar cabras sirves... ¡Vizcacha desgraciada!
Gloria la consoló toda esa noche, mientras le curaba cada una de sus heridas, a la vez que le recriminaba por haberse puesto a hacer cosas que no eran para ellas '¿Qué piensas tu que vas a hacer estudiando, eso no sirve para nada y mira lo que te ha pasado, sonsa?... ahora el tío te mandará a Lima'.
Pero ya saben que cuando no es nuestro momento, no importa lo que hagamos, simplemente las cosas no ocurren. La panza de Gloria, cambió el rumbo de esta historia, y es que faltando un mes para la boda más esperada del pueblo, se descubrió que la traviesa muchacha había estado en andadas con Pascual Mendoza, un vendedor de lana, no tan exitoso como el señor de los quesos, pero que había logrado hilvanar fuertes lazos hacia su corazón. Pronto el pecado se hizo más evidente, por lo que Don Carmelo no pudo esperar al verdadero novio y resignado, entregó a Gloria a quien en adelante se convirtió en su amado esposo.
Don Carmelo era un viejo zorro, pero era un hombre de palabra. Sabía que pronto regresaría el novio y las cosas se pondrían color de hormiga. Así que Paula no se fue a Lima, Paula se quedó, se quedó como premio consuelo, y desde ese día hasta el día 30 en que volvió el novio, Don Carmelo se dedicó a engordarla, a cuidarla, a curar las heridas que el mismo había propinado, a fin de dejarla lo menos desfigurada posible. Paula no entendía nada, hasta pensó en un principio que finalmente Dios estaba siendo justo con ella, y que los buenos tratos eran sinceros, pero ya el día 30, al ver que mataban 30 cuyes gordos y armaban su banquete de bodas, supo su terrible destino.
Emilio llegó, lloró, gritó, quiso matar al desgraciado que lo atrasó, pero nada de eso cambió su aciaga realidad. Desde esa noche en que le entregaron a Paula, dejó de sonreír para siempre. No la aceptó, ella no era el amor de su vida.
-No quiero a esta sonsa... No me sirve para nada.
Y por primera vez en su vida, Paula se sintió afortunada de no ser bonita.
El corazón de Don Emilio sufrió durante un mes más la ausencia de Gloria, se le veía perdido, desaliñado, parecía un alma en pena. Incluso algunos recuerdan haberlo visto conversar con gatos y orinarse todo en plena plaza de armas, sumergido en un demencial llanto etílico. No soportaba verla feliz con aquel hombre, con ese hijo que debió ser suyo, con su felicidad arrebatada.
Llegó y finalmente la vio a los ojos después de mucho tiempo. Ella se sorprendió, le dio pena verlo, le dolió en el alma saberlo destruido y sintió mucha culpa. Sabiendo lo que podría ocurrir, su culpa fue tan grande que le ofreció pasar a su casa y ya sentados frente a frente, ella pronunció las palabras que condenaron de por vida a Paula.
- Lamento lo que sucedió... pero te agradezco mucho el que no hayas arruinado la vida de mi hermana. Me siento tranquila de saber que no la aceptaste...
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Desde aquel día han pasado ya 60 años. Paula tuvo 7 hijos y 18 nietos con Emilio. Ambos viven juntos hasta el día de hoy. Demás está decir que los años han sido muy difíciles, pero los han sabido afrontar. Emilio la convirtió en su esposa, llevado por un deseo de venganza más que de amor, pero en el camino, mal que bien, han logrado entenderse.
A Paula nunca le han dicho "te quiero", mucho menos un "te amo", a Paula jamás le regalaron rosas el 14 de febrero, ni le dijeron "te ves linda". Paula jamás le escribió un "te extraño" a Emilio, a pesar que aprendió a escribir, ese talento suyo, lo dedicó exclusivamente para educar a sus hijos. Tal vez lo particular de esta historia es que ambos tienen eso en común, una ausencia de amorísmos y mermelada propias de los amores de novela.
Hace poco Emilio comenzó a olvidarse de todo, de ella, de sus hijos de sus nietos, a olvidarse incluso de su propio nombre. (espero que de Gloria también). Los hijos pensaron que tal vez lo mejor sería llevarlo a un albergue, a un lugar especial donde puedan cuidarlo como se debe. ¡Excusas! El viejo es problemático y aún cuando enfermo, sigue jodiéndo la paciencia a todos, pero el solo haber sugerido esa posibilidad, hizo que Paula se ponga como una furiosa leona. - ¡Nadie lo saca de esta casa, carajo!
Y es que Paula no ama a Emilio, pero se preocupa cuando no está en casa. Paula no lo ama, pero ante el mas mínimo dolor que tiene, se levanta de su cama, y con sus huesudas manitos, intenta frotarle el pecho creyendo que eso aliviará sus males. Paula no lo ama, jamás lo va a amar, pero tan pronto como terminó de contarme esta historia, y al ver que el viejo Emilio no había terminado su sopa, la calentó una vez más y sentándose a su lado, le hizo comer en la boca, cuchara tras cuchara, mientras le contaba orgullosa, una vez más, que yo ya había acabado la Universidad, que tengo 27 años y que no soy un extraño, soy su nieto mayor...
Enviado desde mi BlackBerry de Claro.









Qué conmovedora historia. Me sorprendió el final.
ResponderEliminarQue bueno que te haya gustado :) Cdte Renzito
EliminarSí, lo sé. Estoy reescribiendo las entradas de mi blog Amor Cierto que ya tiene muchas visitas, aunque muy pocos comentarios. Te invito a ti y a todos los lectores de tu blog a leerlo en cualquier momento.
EliminarA mi tambien me sorprendiò el final, me parecio hermosa. fuera de las azucaradas historias de amor,..
ResponderEliminarsaludos
Prometí que no serían pussy historias jajaja, bueno, habrá una que otra pussyhistoria, pero no dominarán este blog :D cudiate tigretón!
EliminarOh!
ResponderEliminarQué final tan inesperado!
Me encantó Mijail, muy tierna historia.
Un beso grande!
:D Ternura... es lo más dificil de lograr generar en una historia! que bueno haberlo conseguido :D Gracias!
EliminarOh! Mijael ! me sorprendiste! bonita historia ! Beso grande
ResponderEliminarJejeje así que te diste un salto por aqui! :P bienvenida!
EliminarVeo que estas 160 nuevas historias serán espectaculares. Me encantó el relato, espero con ansias la siguiente entrega! Saludos desde ecuador
ResponderEliminarXimena
Que bonito escrito! Bueno, ya te sigo acá también, así que por acá estaré leyendo lo que publiques :D
ResponderEliminarQué linda historia, Mijail. Y no me esperaba el final, incluso he terminado con lágrimas en los ojos, jeje. En todo momento pensé que era ficción, hasta que el desenlace lo aclaró todo. Son complejas estas historias de los matrimonios concertados, nunca se sabe lo que la convivencia y las responsabilidades compartidas pueden llegar a engendrar, ni cómo las personas se pueden crecer ante las adversidades, transformando positivamente la realidad. Un cuento maravilloso. Escribes como Dios, Mijail. Felicidades, saludos y un fuerte abrazo.
ResponderEliminaralgo me decia q eran tus abuelos xD.. eso que nunca se amaron no me parece tan cierto, quizas no sea de ese amor mermeloso, mas bien es de aquel que surje por costumbre, ese que hace que las parejas duren años y quien sabe facil en algun momento si sintieron amor del otro, solo q como en tantas parejas se acabo y quedo el cariño propio de los años.
ResponderEliminarQué buena historia Mijaíl. =) Me atrapo de principio a fin.
ResponderEliminarNo sabía de tu regreso, en horabuena! Buena historia.
ResponderEliminarHermoso... Hermoso!!! no esperaba menos de ti, pero para ser sincero no esperaba tanto. Me encanta cuando escriben cosas tan personales y de tan dentro, vale la pena esperar tus posts. En esta temporada tengo mucho trabajo asi que me viene bien el ritmo al que estas publicando.
ResponderEliminarUn abrazo Mijail Gorbechev.
K.S.
Muy buen relato, extrañaba leerte!
ResponderEliminarY cuándo vuelves, Mijail? Disculpa la ingratitud.